Desbordadas. Así se definieron las autoridades de la escuela de Comercio Nuestra Señora del Rosario, luego de que tres de sus alumnas se quitaran la vida en dos meses. "Tratamos de estar tranquilos y de no romper ningún esquema. Lo importante es contener a padres y chicos. Es necesario que los papás hablen y lleguen a sus hijos, y los chicos tienen que entender la situación de sus padres, porque los adolescentes a veces miran sólo desde su punto de vista", dijo Delia Gius, vicedirectora de la institución.
Según la profesora, los chicos que eran más allegados a las víctimas estaban conmovidos. El resto de los alumnos observaron la situación como algo un poco lejano. "Les pedimos que se contengan entre ellos, y que ante la menor sospecha de algún malestar, confíen en nosotros", contó.
"Los chicos nos expresaron que saben de la existencia de un juego relacionado a estas muertes. Pero no queremos generar el pánico de que esa es la causa principal por la cual han decidido quitarse la vida, porque no hay datos claros que permitan afirmarlo", expresó Gius.
Desde la escuela, creen que la susceptibilidad se apoderó de los chicos y que en estos casos, ante algunos problemas, tomaron una determinación equivocada. "Por eso les pedimos que se comuniquen, que hablen con nosotros de sus problemas. Sabemos que no podremos solucionarlos, pero que sepan que alguien está para escucharlos", manifestó.
La vicedirectora enfatizó la necesidad de que los padres se involucren en este momento. "La familia es quien debe estar alerta y saber dónde está su hijo, qué está haciendo, cómo le va en la escuela, quiénes son sus compañeros, entre muchas cosas", consideró.
A partir de mañana, un comité de emergencia, enviado desde el Ministerio de Educación salteño, se instalará en el establecimiento educativo. Dos psicólogos formarán parte de un gabinete, que tratará de brindar contención a los alumnos y atender sus problemas.
Según la profesora, algunos chicos cuentan en la escuela que no les gusta estar en su casa. "Hay una realidad que no podemos negar. Lamentablemente, nos toca una función que supera la que debemos cumplir. Somos maestros, psicólogos y nutricionistas. La vez pasada, a un chico le dolía la cabeza y cuando charlamos con él descubrimos que llevaba un día sin comer", contó.